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El amor tiene nombre y color
Diamantes famosos
En 1668, a su regreso de la India, el famoso aventurero Jean-Baptiste Tavernier trae consigo un diamante de 112 quilates de un color azul profundo, y de origen misterioso: se cuenta que la piedra estaba engastada en uno de los ojos de un ídolo sagrado indio... Un año después, Louis XIV lo compra y manda que lo tallen en forma de corazón. Con 69,03 quilates, el "Diamante azul de la Corona de Francia" embellece varios conjuntos y adornos de ceremonias. El 1749, Luís XV manda que lo monten en la Toisson d'Or, pieza histórica que Louis XVI lleva en 1774, al subir al trono. En 1792, al día siguiente de la Revolución, la piedra desaparece. En 1812, la piedra aparece en Londres, tallada en óvalo y con un peso de 45,5 quilates, propiedad del banquero Henry Philip Hope. A su muerte, su sobrino Henry Thomas Hope hereda el diamante, quien lo presenta en las exposiciones universales de Londres en 1851 y de París en 1855. La piedra permanece en la familia Hope hasta 1901. A continuación pasa de las manos del hijo del diamantista Joseph Frankel al negociante Salomon Habib, que se la vende a Cartier en 1909. La Casa monta entonces la piedra en un colgante rodeado de diamantes y lo suspende de una espléndida cadena de diamantes. Será Pierre Cartier quien, en torno a 1910, ofrezca a Evalyn Walsh McLean, heredera del Washington Post, prestarle el diamante para el fin de semana. Más tarde, ésta última confesará: "Esa joya me miró durante horas. En un momento dado, empecé a desearla." En 1949, dos años después de la muerte de Mrs. McLean, el diamante fue vendido. Fue donado en 1958 a la Smithsonian Institution, en Washington.
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